El privilegio de estudiarPor Max Erazo. |
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Las difíciles situaciones que atravesamos actualmente en nuestro país, hacen que nuestro diario vivir y nuestras necesidades primarias se conviertan en algo casi imposible de lograr. Afortunadamente habemos personas que tenemos la oportunidad de aspirar a algo más, algo que para muchos podría parecer un privilegio, un ejemplo vivo de esto es la oportunidad que tenemos de educarnos y preperarnos por medio del estudio. La Universidad Católica es una prestigiosa institución a nivel internacional y esto debe darnos una gran satisfacción a todos los alumnos que formamos parte de este ente educativo, ya que en ella además de formarnos como profesionales talentosos se nos inculcan valores morales y espirituales que tanta falta hacen en la actualidad. Ultimamente nuestra Universidad ha impuesto una serie de reglamentos que vienen a mejorar la calidad en la educación –característica fundamental de la Universidad Católica- y por ende hacen de nosotros mejores personas y mejores profesionales, resultaría muy prolijo abordar uno por uno esos reglamentos y quiero –por ahora- referirme a uno que tiene “con las barbas en remojo” a gran parte de los alumnos: la Universidad ha establecido un número tope a las asignaturas reprobadas por cada alumno, y lastimosamente la preocupación por parte de algunos de estos alumnos son las represalias que puedan tomar sus padres contra ellos y no su propio bienestar pues desafortunadamente muchos de ellos aún piensan como si fuesen alumnos de primaria y no ven su futuro como profesionales, algunos porque aún no entienden que es lo que quieren en su vida y no saben valorar el valioso sacrificio de sus padres, y otros porque sus padres ostentan una buena posición económica, pero, ¿De qué le sirve al ser humano tener mucho dinero o bienes materiales, si no tiene una educación apropiada ni principios morales –que aquí se nos inculcan- para orientar su utilización? No es eso lo que cuenta, porque podemos observar que existen personas desposeídas, pero que aportan al mundo principios que no pueden ser comprados por dinero; y para ser más específico puedo decir que en la historia han habido filósofos, líderes, etc. Que sin poseer nada, han dado un giro a la humanidad entera. Actualmente en Honduras nos encontramos que uno de los problemas sociales lo constituye la “juventud” y me refiero no solo a aquellos que participan en maras, drogadicción, delincuencia; me refiero más bien a aquellos que aunque estudien, trabajen, estén respaldados por una “familia” y una posición económica aceptable; siguen sin tener un horizonte –un sentido- causa por la cual seguiremos en escasez de líderes y de personas que luchen por sacar adelante al país. Quiero decirles entonces: esta medida que ha adoptado la Universidad, no la miremos como un obstáculo sino más bien como una oportunidad para mejorar como estudiantes, recordemos que el graduarnos en una Universidad como la nuestra representa un prestigio para nosotros como personas y como profesionales dignos de nuestro título y nuestro nombre, recordemos también que somos privilegiados al tener la valiosa oportunidad de estudiar, cuando muchas otras personas lo que buscan es la manera de poder ganarse su sustento, por lo tanto deberíamos de aprovechar el esfuerzo que nuestros padres realizan por sacarnos adelante por medio del estudio. Pensemos como personas maduras, como verdaderos profesionales y recordemos que hay que devolverle a la patria, al menos en servicios profesionales, algo de lo mucho que ella hace por nosotros. Max Erazo Chinchilla Universidad Católica de Honduras
Revista VirtualCopyriht 2000 |